Dr. Nibaldo Basilio Hernández Mesa: un científico exitoso

SEMBLANZA

 

Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón"

 

Dr. Nibaldo Basilio Hernández Mesa: un científico exitoso

 

Dr. Nibaldo Basilio Hernández Mesa: a successful scientist

(Escrito en conmemoración del Aniversario 50 del Instituto
de Ciencias Básicas y Preclínicas
"Victoria de Girón")

 

 

Rolando A. Hernández Fernández

Especialista Segundo Grado en Bioquímica. Profesor Titular y Consultante. Departamento de Bioquímica. Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria De Girón". rolher@giron.sld.cu

 

 

Nibaldo Hernández Mesa nació en Jovellanos y allí cursó la Enseñanza Primaria. Hizo los estudios secundarios en el Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas. Comenzó a estudiar Medicina en 1962, el mismo año de creación del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón". Se gradúa de doctor en Medicina en 1968 y comienza a trabajar en el mismo ICBP "Victoria de Girón" donde ha permanecido hasta el presente. En 1981, obtiene el grado científico de Doctor en Ciencias Médicas. En 1986, promueve a Profesor Titular y después a Profesor Consultante y recientemente a Profesor de Mérito. Ha publicado numerosos trabajos y participado en eventos científicos nacionales e internacionales.

 

Días de infancia

Por aquellos tiempos, a mediados de los años 50, Jovellanos era una ciudad pobre en el interior de nuestro país pero con ambiciones de progreso. Tenía una fundición de fama nacional y una fábrica de refrescos no tan famosa. Varias escuelas primarias, públicas y privadas, una escuela primaria superior y dos colegios: uno, para el bachillerato y el otro, una escuela de comercio. En el ámbito cultural poseía dos cines; uno de ellos, De Corpus a San Juan, hacía las funciones de teatro. Una sociedad para blancos (Liceo) y otra, para negros (Club Maceo); una biblioteca pública bastante amplia para la época e incluso durante un tiempo se publicó un periódico local, gracias a la dedicación de Felipe Lamelas. Aunque había una iglesia católica y varias protestantes, el culto a las deidades de origen africano estaba muy difundido y la noche del 3 al 4 de diciembre el ritmo frenético de los tambores inundaba la atmósfera pueblerina. Alrededor de la ciudad existían cinco centrales azucareros donde obtenían su sustento numerosas familias.

En ese ambiente, transcurrió la niñez de Nibaldo Basilio Hernández Mesa, hijo de Basilio Hernández, un trabajador azucarero devenido tabaquero y con un ideario comunista y Ángela Mesa, quien se encargaba del cuidado de la casa y la crianza de los hijos. Creció con la imaginación llena de las anécdotas jocosas de héroes pueblerinos minúsculos como Enguenche, El Majo, El Mejicano, Mecha, Beltrán, Rubén El limpiabotas y Mongo Naturaleza, pero con la determinación de ser "un hombre de bien", según los valores de entonces.

Al terminar la Enseñanza Primaria, decidió matricularse en el Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas. Su asistencia cotidiana era una verdadera odisea, pues tenía que levantarse muy temprano para buscar un transporte y regresar muy entrada la tarde. Era un gasto económico y de energía corporal que apenas se podía mantener.

Entre sus amigos más cercanos estaban Héctor Elizalde Borrel, Abilio Góbel Hernández. Leobaldo Samá Torres, Manuel Lío Toscano y Juan Francisco Castañer Herrera. A este último, me unieron lazos de una profunda amistad que no ha podido terminar a pesar de su prematura y absurda muerte ocurrida hace algunos años. Muchas noches comenzábamos en el parque y terminábamos sobre el puente elevado que comenzaba en la oscuridad y terminaba en la oscuridad. En nuestra tertulia, porque a partir de ese día fue mía también, no se ocultaba nuestra simpatía por la revolución en marcha, cuya mayor intensidad se desarrollaba en la Sierra Maestra, ni nuestra aversión por la tiranía de Batista. Se trataba de un grupo de jóvenes ilustrados que abordaba temas históricos, literarios o artísticos, con una pasión común por la literatura y el cine. Había también un principio común no expresado por ninguno de nosotros: Nada humano me es ajeno.

Pocos meses después triunfó la Revolución y nuestras vidas cambiaron radicalmente. Nuestras ilusiones juveniles para el futuro empezaron a tener visos de probabilidad. A medida que transcurrían las semanas y los meses esa probabilidad iba incrementándose exponencialmente.

Eran tiempos tormentosos y todos fuimos arrastrados por el torbellino desencadenado en el país. No es de extrañar que todos los miembros de la tertulia se incorporaran de lleno al proceso revolucionario. Fundamos la Asociación de Jóvenes Rebeldes y todos éramos miembros de su Dirección Municipal. Contribuimos a la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución y fungíamos como sus orientadores políticos. Nos movilizábamos ante cualquier acción del enemigo bien con tánganas callejeras, bien cortando caña quemada por saboteadores, bien organizando a los estudiantes, bien dando charlas en centros de trabajo, etcétera. Aprendiendo la nueva oratoria especialmente de Villar, el secretario de la JUCEI, y Bermúdez, el de la motorizada. En 1961, de una manera u otra, todos participamos en la Campaña Nacional de Alfabetización.

Nibaldo se caracterizaba por estar dotado de una memoria privilegiada, por lo que manejaba con familiaridad hechos y personajes de nuestra Historia. Por eso no dudó ni un instante en incorporarse desde el puesto que le fue asignado a la defensa de la Patria en los días gloriosos y trágicos de la batalla de Playa Girón.

Por las universidades

En 1962, una vez graduado de Bachiller en Ciencias, viaja a La Habana a iniciar los estudios de Medicina. Tal vez estaba predestinado, tal vez fue solo obra del azar, pero el inicio de la carrera coincidió con la creación el 17 de octubre del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón"; su vida y la de la Institución recién creada quedarían fundidas en una sola para siempre.

No tuvo tiempo de adaptarse a la condición de estudiante universitario con la que tanto había soñado. Apenas unos días después tuvo que abandonar las aulas y en vez de Anatomía o Fisiología comenzar a estudiar, a toda prisa, el funcionamiento de los cañones antiaéreos dobles (CAD-30) de fabricación checa, durante los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. No se trataba de comprender a los obreros y campesinos, quienes iniciaban el camino de la Revolución, sino de estar dispuesto a correr su misma suerte. Pero las crisis pasan, los pueblos quedan.

Pasada esta, se reincorporó a las aulas. Desde los primeros momentos se interesó por la Neurofisiología y al terminar el primer año fue alumno ayudante de Neuroanatomía Funcional, como se llamaba el Departamento en aquel entonces. Tuvo la suerte de contar con profesores como José Estrada y Jesús Pérez, profundos conocedores de la especialidad y practicantes cotidianos de esta en el Hospital Neurológico. Contar con un profesor como Estrada fue un privilegio. Sus clases no eran solamente un torrente ordenado de conocimientos, sino un ejemplo de maestría didáctica. Se vio obligado a compartir su tiempo entre el estudio de las disciplinas curriculares y sus responsabilidades como alumno ayudante que en aquellos tiempos eran casi las de un profesor, pues el recién fundado Centro de Ciencias Básicas carecía del claustro necesario para llevar adelante exitosamente la tarea planteada por la dirección de la Revolución. Además debía disponer de un tiempo adicional para cumplir con sus obligaciones como dirigente de la Asociación de Estudiantes de Medicina y la Unión de Jóvenes Comunistas.

Tan comprometido estaba su tiempo que, casi sin percatarse, llegó al final de la carrera en 1968. Recibió el título de Doctor en Medicina otorgado por la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana.

En esos momentos la dirección del país, teniendo en cuenta los planes perspectivos para la difusión hasta los lugares más remotos del territorio nacional de los servicios de asistencia médica, reclamaba de los graduados su formación como profesores de Ciencias Básicas. Esta vez, los intereses sociales se conjugaron armónicamente con los individuales, pues el deseo de Nibaldo era dedicarse a las Neurociencias y a ese empeño entregó un entusiasmo y dedicación sin límites.

Comenzó así una carrera ascendente tanto en el campo académico como el científico, sin abandonar las responsabilidades políticas. Trabajó intensamente, apoyado por su gran amigo y profesor Dr. José Aquino Cías, en un modelo de aprendizaje pasivo en ratas, al tiempo que se desempeñaba como docente de Neuroanatomía funcional.

Por los caminos de la ciencia

En 1975, obtuvo el certificado de Especialista de Primer Grado en Fisiología Normal y Patológica. Defendió su tesis "Efectos de focos epilépticos subclínicos sobre el aprendizaje pasivo de evitación en ratas durante el desarrollo ontogenético postnatal" para optar por el grado de Candidato a Doctor en Ciencias ante un tribunal formado por Bjor Holmgren, Thalia Harmony, Alexei Buliguin y Diego González Martín, quien también hizo la función de oponente. El trabajo por si solo era muestra de un profundo conocimiento del tema, años de trabajo científico, resultados sobresalientes y generalizaciones pertinentes. Su exposición fue rigurosa, con lenguaje científico y claridad en la exposición de los experimentos y los resultados. La oponencia del Dr. Diego González Martín tuvo fuertes argumentos con un gran peso científico en cuanto a cada experimento, sus resultados y su interpretación; sin embargo, el aspirante supo ir deshaciendo cada uno de los señalamientos con brillantez y profundidad A su calidad científica, se le sumaban las enseñanzas de su tutor el Dr. José Aquino Cías. El tribunal aprobó el ejercicio y el título otorgado por la Comisión Nacional de Grados Científicos del Ministerio de Educación Superior le llegaría el 2 de junio de 1981.

La organización institucional del país comenzada en 1975 con el primer Congreso del Partido Comunista de Cuba y que tuvo su máxima expresión con la aprobación masiva de la Constitución de la República el 24 de febrero de 1976 llevó a la creación del Ministerio de Educación Superior dirigido por el Comandante Fernando Vecino Alegret. Como consecuencia de este nuevo ordenamiento en la esfera académica le fue otorgada a Nibaldo, merecidamente, la categoría docente principal de Profesor Auxiliar.

En 1979 sufre un profundo dolor profesional cuando por una decisión administrativa, que no compartió y que aún no comparte, el Departamento de Neuroanatomía Funcional fue disuelto y su personal integrado al Departamento de Fisiología. Aunque contrariado no dejó de seguir trabajando con ahínco pues desde muy joven había aprendido que el deber es el deber cualesquiera que sean sus frutos. La victoria o la derrota no alteran el deber.

Su carrera ascendente en la labor científica y docente continuó. En 1983 recibe el certificado que lo acredita como Especialista de Segundo Grado en Fisiología Normal y Patológica y en 1986 obtiene por oposición la categoría docente principal de Profesor Titular.

Convencido de la necesidad del conocimiento de la Física para profundizar en la Neurofisiología se gradúa de Licenciado en la especialidad de Física y Astronomía en la Facultad de Física del Instituto Superior Pedagógico "Enrique José Varona", en 1987.

Su labor docente trasciende los límites de Girón. Es nombrado Profesor Titular adjunto de la Escuela de Biología de la Universidad de La Habana en 1984, Profesor Invitado de la Universidad Estatal de Santander, Bucaramanga, en 1996. Ha desempeñado su labor docente en las Facultades de Medicina de Las Villas y Pinar del Río, Centro de Neurociencias de Cuba, Facultad de Medicina de la Universidad de Aden (Yemen del Sur) y Facultad de Biología de la Universidad de Cali, Colombia.

Ha laborado en varios temas de investigación, entre ellos, epilepsia experimental, lateralización motora, efectos autonómicos de la alergia, actividad física y aterosclerosis. Como resultado de esos trabajos tiene más de ochenta publicaciones en revistas nacionales e internacionales y ha participado en numerosos eventos, entre los que se destacan los Congresos Mundiales de Fisiología en Budapest, en 1980; Vancouver, en 1984; International Brain Research Organization (IBRO) Budapest, 1987; Montreal, 1991 y Kyoto, 1995.

También ha participado en la elaboración de libros y materiales para la docencia y grabación de teleconferencias para el Proyecto del Policlínico Universitario.

Simultáneamente, ha desempeñado diferentes responsabilidades relacionadas con la actividad docente y científica, Jefe del departamento de Neuroanatomía Funcional, Director del Instituto de Investigaciones Fundamentales del Cerebro (ACC), Secretario del Programa Nacional de Neurociencias del CITMA, Vicepresidente de la Sociedad de Neurociencias de Cuba y miembro del Consejo de Gobierno de la IBRO.

La vida de Nibaldo Hernández Mesa ha estado vinculada a la realidad social de su país y al inmenso programa de transformaciones que se desarrollan desde el triunfo de la Revolución. Desde su natal Jovellanos en la Dirección Municipal de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, sus responsabilidades en la Asociación de Estudiantes de Medicina y la Unión de Jóvenes Comunistas, hasta su activa militancia en el Partido Comunista de Cuba, en el cual ha ocupado varias responsabilidades, así como su actividad sindical, etcétera. Es posible afirmar que no ha habido tarea grande o pequeña que le haya sido asignada y que él no cumpliera.

Ha sabido, además, formar un matrimonio estable, del cual nacieron tres hijas; una de ellas es médico.

En el 2008, como reconocimiento a toda una vida dedicada a la actividad académica y sin descuidar sus deberes con la sociedad, por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana y el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón" le fue conferida la categoría docente especial de Profesor Consultante y más recientemente fue exaltado a la condición excepcional de Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. A esto se suman numerosos reconocimientos y condecoraciones.

El autor de estas líneas le agradece a la vida haberle permitido ser amigo cercano del Dr. Nibaldo Hernández Mesa.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

-Nibaldo Hernández Mesa: Curriculum vitae. Departamento de Cuadros. Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón".

-Entrevista con autor.

 

 

Recibido: 25 de Abril de 2013
Aprobado: 6 de Junio de 2013